Hospital Veterinario Las Gándaras

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Hacer una arquitectura más humana significa hacer una arquitectura mejor

Alvar Aalto

 

 

Un hospital veterinario es un centro para el desarrollo de la clínica veterinaria, especialidad del ejercicio de la veterinaria que se ocupa de las enfermedades y su prevención, del manejo, conducta, nutrición, selección genética, medicina preventiva y curativa, identificación y peritaje de perros, gatos y de otros animales de compañía.

 

Se propone la reforma integral de una antigua nave industrial destinada a chapistería para desarrollar el programa de necesidades. La nave, construida en 1970, presenta una geometría irregular que se adapta al perímetro de la parcela. Su estructura a base de pilares de hormigón soporta una cubierta a dos aguas de chapa ondulada sobre unas cerchas metálicas. El cerramiento actual es de doble hoja de ladrillo y bloque de hormigón en la zona posterior.

 

Consideraremos así la nave preexistente como una envolvente, tanto material como inmaterial, que cuida y protege todo el interior donde una serie de volúmenes exentos, más pequeños y recogidos, acogen las diferentes actividades. Se convierte así la nave en una frontera que envuelve al espacio y le confiere una geometría que sirve como punto de partida para generar una serie de volúmenes cuya concepción se basa en la proporción y que aloja todos los usos que definen el hospital veterinario.

 

El principal objetivo del proyecto es equilibrar y compensar la rigidez del programa de necesidades, que requiere una disposición y unas circulaciones estrictas, con un diseño que genere un espacio dinámico, flexible y atractivo. Se trata de un programa de necesidades establecido por la legislación vigente que se complementa con una serie de usos que aportan una mayor especialización al centro.

 

Aunque la nave sobre la que actuaremos presenta una geometría claramente irregular podemos establecer dos ejes principales que indican una doble direccionalidad general: por un lado el eje perpendicular a la fachada sur y por otro el eje paralelo al alzado oeste. Lejos de ignorar estas direcciones y de que considerar la nave como un mero contenedor buscamos hacer partícipe esta direccionalidad del diseño y distribución a la misma, analizando la posibilidad de distribuir el interior atendiendo a estas dos direcciones. Considerando este criterio decidimos distribuir las actividades más relacionadas con la clínica siguiendo una directriz y las actividades menos relacionadas con la clínica en la otra.

 

El espacio ambiguo que se crea entre el muro perimetral y los volúmenes donde se concentra el programa de necesidades es el vacío que cobra un importante papel debido a la tensión generada entre una geometría preexistente irregular con una serie de volúmenes de geometría claramente definida.

 

El contraste entre ambos cerramientos produce espacios tensos, activados, que lejos de considerarse como espacios residuales entrarán a formar parte del funcionamiento del centro mediante la colonización de los mismos por actividades relacionadas con los módulos que los generan.

 

Concluimos, por tanto, que en el interior de la nave se situarán una serie de piezas autónomas, precisas y ajenas a los muros existentes. Estos volúmenes se orientarán en las dos direcciones principales según la función de los mismos que será enfatizada a su vez con la elección de diferentes acabados para cada una de las orientaciones. Se distribuirá el programa de necesidades en los diferentes módulos como se indica en los planos considerando que la mejor ubicación para la creación de la zona exterior propuesta en el programa de necesidades es la más alejada de la zona pública del emplazamiento.

 

 

LOCALIZACIÓN: Monforte de Lemos (Lugo)

AÑO: 2015

ESTADO: Proyecto Fin de Carrera.